Llegamos ya a la cuarta letra del abecedario nuestro.
La letra con la cual empezamos
palabras tales como: Don, Donación, Donativo, Dadiva, Derecho, Deber y
sobretodo una palabra en la que unos creen y otros no creen pero que esta allí y
forma parte – creamos en ella o no – de nuestra cultura. La palabra DIOS.
Judíos, Cristianos y Musulmanes
afirman que sólo hay uno, llamado
ÉL “ ETERNO” Yhave –Jehova , Alá
o simplemente el Padre Creador.
Budistas, sintoístas y paganos creen
que cada espíritu perfecto es un dios.
Los agnósticos piensa que es una
posibilidad como una imposibilidad.
Y los ateos niegan pura y llanamente
su existencia.
Ni los unos ni los otros aportan
pruebas científicas de sus afirmaciones, de su escepticismo o de su negación.
El problema no esta en que DIOS
exista o no exista; el problema es que
Dios es y sin EL tampoco lo inexistente existiría.
Desde sus orígenes más remotos, el
ser humano - sea creyente o no – ha necesitado buscar un algo fuera del
Cosmos que lo mueve todo y está más allá de cada final. Esta algo será Dios
para los creyentes y para los demás,
indiferentes o incrédulos: La Mano Poderosa que no se sabe, ni se conoce pero
se venera y adora como Energia Creadora.
“ Bendito es el Eterno para siempre”
rezará el judío seguidor de la Torah.
“ Señor nuestro perdónanos nuestros
pecados, borrános nuestras malas acciones y llámasnos a morir con los piadosos”
dirá el musulmán al leer el versículo 191 de la tercera sura del Corán.
“ Padre nuestro que estas en el Cielo”
orará el cristiano devoto del Santo Evangelio.
“¡Qué extraordinaria! ¡ Que mágica es
la Naturaleza !” proclamará el panteísta,el pagano, el agnóstico e incluso el
ateo más empedernido.
Tú, tú y tú. ¿Tú no crees que DIOS
existe? ¡ Eres inteligente! ¿ Y quien te ha dado esa inteligencia de la que
tanto presumes. Tienes razón. Dios no existe. No existe el dios que imaginamos
y fabricamos cada uno de nosotros que ha nacido con nosotros y morirá con
nosotros.
No existe el dios barbudo y macho
cuya única preocupación es mandar los malvados al infierno y acoger los buenos
al Paraíso.
DIOS o lo que tú y tú le llaméis no
necesita ni de barba, ni de falo ni de vagina, para ser y hacer; ni incluso se
necesita a si mismo.
Creas o no – y respeto tu creencia o
tu increencia – te repetiré al margen de Torahs, Talmuds, Biblias, Corans,
Evangelios o Mantras que DIOS es.
Es la ETERNIDAD. La Eternidad de lo
que ves y oyes y también de lo que no ves y no oyes.
La Eternidad de lo que es y no es.
JOAN E. MONTCAIRE.
Nota: Cuando “ Via Lactea Pub
Magazine” publicó este articulo, Manolo tuvo a bien añadir el siguiente aviso o
aclaración:
“ Recordamos
a nuestros habituales seguidores del “ Via Lactea Pub Magazine” que las
opiniones de nuestros colaboradores se se respetan enteramente estemos o no de
acuerdo con ellas.
El autor (sic) que
incluímos este mes Joan E. Montcaire es
amigo nuestro y de cuantos se acercan a visitarnos. Y para los que no le conozcáis,
os diré que no es cura.”
Gracias recordado Manolo Pérez por
aquella aclaración tuya en letras mayúsculas toda ella. Tampoco era la
intención de uno pasar pasar por cura ( sacerdote, pastor, rabino,iman etc etc)
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